viernes, 19 de enero de 2018

ANTOLOGÍA 2017: LA GLORIA DEL OLVIDO




LA GLORIA DEL OLVIDO

Arropada por el olvido, metida entre una estatua y al pie de un templo en ruinas, en un pueblo perdido de lo que alguna vez fue la Nueva Granada, yace hace mucho tiempo mi memoria. La sombra de los Pizarro y los Cortés, y aun la de un Urzúa y un Aguirre, contribuyeron a oscurecer mi gloria. Yo, letrado granadino, que trasegó una historia de ríos y malarias en una expedición que duró varios años; yo, que con el alma puesta en el brazo sofoqué la rebelión de los traidores y vencí la travesía de los Andes y llegué un atardecer al reino de los muiscas; y si bien en él no había un Moctezuma ni una ciudad imperio como Tenochtitlán, topé bosques de laureles que tapaban el cielo y rocas que respondían al canto de las flores y gentes que sabían el signo de la cruz; yo, que vi sucumbir al grueso de mis hombres en garras de la fiebre y las pirañas, las fieras y las flechas, y que, hechizado de verde y de nostalgia, bauticé a aquella tierra de insufrible belleza con el nombre de mi propia tierra, sin sospechar que un día Dios la haría el tallo de una flor de naciones; yo, que, ya sin la fiereza que da la juventud, desafié el Orinoco, su arresto y sus criaturas, y emprendí un viaje inútil a la brasa invencible de los Llanos de Oriente en busca de un reino fabuloso de cuyos árboles brotaban frutos de oro, y de donde volví desnudo de ilusiones para saber, por gentes venidas de ultramar, que el rey Felipe II a estas alturas aún no oía hablar de este granadino llamado Gonzalo Jiménez de Quesada. Hoy mi memoria es solo un monumento, al pie de un templo en ruinas, lejos de las tierras que me deslumbraron. A veces me pone flores no sé quién y yo las agradezco. Pero si otra vez hay que «facer Españas», venga la lucha, venga la brega, y el honor de la lucha y de la brega. Y venga la gloria del olvido.

Marco Sánchez
Nacido en COLOMBIA, reside en España
Periodista de profesión y escritor de vocación
(XI Antología)

miércoles, 17 de enero de 2018

ANTOLOGÍA 2017: EL NOMBRE DE AMÉRICA




EL NOMBRE DE AMÉRICA

La hispánica inquietud llevó a los españoles a explorar rutas azarosas. Portaban en su mercancía ibérica su cultura, desempolvada de los archivos dormidos en lentos siglos del mundo antiguo, amasado el pensamiento de los griegos con las capacidades prácticas de los romanos.
Entre 1492 y 1502 Cristóbal Colón de origen genovés, realizó cuatro viajes al otro lado del océano Atlántico llevando estampada en la insignia de su estandarte, la cédula de identificación con la misión de clavarlo en esas tierras, «faciendo así las Españas»…

Entre 1502 y 1505 Américo Vespucio, explorador, comerciante y cartógrafo de origen florentino, publicó un relato, Mundus novus, en el cual pretendía haber sido el primero en llegar al continente en 1499.
En el mapamundi de la obra Introducción a la cosmografía, se lee por primera vez el nombre de América. Su autor, Martin Waldseemüller bautizó el Nuevo Mundo con el nombre de  «Americi Terra», al creer que había sido Vespucio el descubridor. La popularidad de dicho libro hizo que se extendiera el nombre de América.

En el curso de la historia, a las verdades primigenias suelen imponerse las rutinas. La distribución del mapa de Waldseemüller a través de la imprenta, ha sido más poderosa que la realidad, contribuyendo a la expansión de equívocos.
Quinientos otoños han madurado y caído. Colombia, las Indias…
El continente descubierto por Cristóbal Colón se llama América, en honor de Américo Vespucio.

Mercedes Fernández Moreno
Gestión de empresas
Escritora
SITGES (Barcelona)
(XI Antología)

martes, 16 de enero de 2018

FELICITACIONES POR EL PREMIO OROLA

Publicamos la carta recibida de la Directora General de Políticas Culturales de la Junta de Castilla y León, en razón a la atención que presta a nuestro Concurso de «Facer Españas» y a la publicación de la Antología.

Muy agradecidos nos permitimos compartirla.


Fernando Orlando
Editor


lunes, 15 de enero de 2018

ANTOLOGÍA 2017: UN IMPERIO DE ESPAÑAS




UN IMPERIO DE ESPAÑAS

Nadie que mínimamente contacte con el Renacimiento histórico español podrá dejar de saborear en fruto el constante «facer España y Españas a solis ortu usque ad occasum» de su magnífico elenco de actores, viendo:

— a un Fernando de Aragón, remover de su escudo el yunque con el «sufro y callo, por el tiempo en que me hallo», para (por consejo de Nebrija) incorporar al nuevo, junto a las flechas de Isabel, el yugo gordiano más el «tanto monta (cortar el nudo como desatarlo)»;

— al propio Maquiavelo, inspirándose: aquí para su effatum «el fin justifica los medios», y en todo Fernando para su Príncipe…;

— a Isabel y a Colón, incorporando ella al nuevo escudo esas flechas de la «unión hace la fuerza»; y planificando con el navegante arrapar de las columnas míticas de Hércules, el «Non», para que el lema «Non terrae plus ultra» («no hay tierras más allá») diese un «más allá» de posibilidades de encontrarlas a golpe de remo y fe, pese a las distancias y miedos…;

— a Carlos I, alojando en su escudo (por consejo de L. Marliano) el toisón de oro del Sacro Imperio, más ese «Plus ultra», como símbolos de su consagración a crear un «imperio de Españas», que ilustran a la perfección: Cortés, quemando sus naves a su llegada a las actuales tierras mexicanas para anidar en ellas, y Pizarro, marcando con su espada una línea en el suelo con la advertencia de que: «Por este lado se va a Panamá, a ser pobres, por este otro al Perú, a ser ricos; escoja el que fuere buen (español) lo que más bien le estuviere» (cf. César Cervera, ABC, 19 AG 14);

— a Felipe II, eligiendo para su escudo, tras la conquista de Portugal, su «Non sufficit orbis» («el mundo no es suficiente»), en clara referencia al «Plus ultra» del de su padre, y queriendo significar que el mundo parecía haberse quedado pequeño para España.

Federico Sánchez Alcolea
Licenciado en Filosofía y Pedagogía
Profesor jubilado
MADRID
(XI Antología)

sábado, 13 de enero de 2018

FACER ESPAÑAS: TAREA COMÚN

En estos cuatro años se han definido las distintas Españas que habitan entre nosotros, comprendiendo tanto a los escritores españoles como a los hispanos de ultramar. Partiendo de esta realidad tan variada como rica, podemos concluir que tenemos entre todos una apasionante «tarea común» a realizar en estos próximos años.

Recurriendo como hicimos antes a los antecedentes históricos de las distintas culturas y pueblos, sean iberos, fenicios, griegos, cartagineses, romanos, godos, árabes, amerindios siempre se ha persistido e insistido en la idea de una Hispania ideal.

Después de la Hispania romana y plasmada la unidad de España a través del período gótico, se produce la invasión musulmana y a partir de entonces comienza la «tarea común» de la Reconquista que concierne a todos los reinos de la primera época y que dura siete siglos.

«Tarea común» a partir del siglo XV y siguientes fue la participación de todos los reinos de España en la evangelización, educación e integración a través del mestizaje, de la multirracialidad de las Indias.

La «tarea común» era desmedida para un país que en 1715 no pasaba de 7 500 000 habitantes debido a la despoblación, con más de un millón de personas que partieron para América en dos siglos, además de la expulsión de los judíos y moriscos y las plagas de la peste.

A partir de 1808 fue también «tarea común» de todos los españoles la guerra de la Independencia frente a Napoleón en la que el pueblo, repito el pueblo, supo defender los principios históricos de España que se concretaron en la Constitución de Cádiz de 1812.

Será para siempre «tarea común» la lucha contra la leyenda negra que desvirtúa la historia de España a partir de Felipe II.

¿Cómo van a definir esta «tarea común» los poetas y soñadores hispanos?

Durante cuatro años esta editorial Orola ha patrocinado el Premio «Facer Españas» y el resultado es que hemos dado con cuatrocientos autores que a través de sus vivencias nos dan su visión de las Españas tanto europeas como americanas.

Nuestra conclusión es que el español es el vínculo maravilloso que nos une a quinientos millones de hispanohablantes. Esto implica el dar con la «tarea común» que aglutine todos nuestros esfuerzos. 

Nada de esto será posible sin una «tarea común» en el tema de la educación y en el del respeto institucional.

Las veintitrés Academias de la lengua española guardan nuestro acervo cultural y también sueñan con elevar el nivel de entendimiento y eficacia entre todas las naciones españolas a ambos lados del océano, dando la máxima importancia al fenómeno igualitario del mestizaje.

Por lo tanto si «facer Españas» ha sido positivo y creativo esto nos permite pensar que la nueva «tarea común» ha de ser llenar de contenido nuestros sueños de poetas. Ir «Plus ultra» en todas las Españas y en todas las esferas.

Este es nuestro desafío.


Fernando Orlando
Presidente del Jurado y Editor





viernes, 12 de enero de 2018

ANTOLOGÍA 2017: SE REPITE LA HISTORIA




SE REPITE LA HISTORIA

Los libros de historia me roban muchas horas de sueño. Agotada, cierro el volumen y vuelvo a soñar… Me disfrazo de fantasma, atravieso los muros donde se asienta la corte y entro en sus aposentos. Sonríe, descansa el cálamo en el tintero y me invita a que lea lo escrito.

                        «Medina del Campo, año de 1483
Queridísimo esposo:

Por vuestra misiva conozco que gozáis de buena salud. Nuestros hijos y yo, la reina, cumplimos con nuestras obligaciones sin contratiempo alguno.
En la corte hay discrepancias. Aunar firmeza y mesura a la hora de escoger corregidores leales ha sido la tarea principal. La monarquía no puede estar sometida a mercedes de nobles insaciables, difíciles de contentar; es impropio de reyes mostrar flaqueza en temas cruciales. Las contiendas pasadas dejaron desprotegidos a hombres de recta intención que vieron impotentes el expolio de sus bienes. El tiempo de pausa y moderación, de diálogo y respeto, de aplicar el sentido común sin pretender excesos ni alboroques ha dado resultados óptimos. Así, la justicia concienzudamente preparada contribuye a la paz en nuestros reinos.
Ya veis que nuevos retos nos acechan en la parte meridional del país. Mi rey y señor, ajustado el programa de la nueva organización del reino con tino, es posible que las Españas separadas durante siglos vuelvan a unirse. Será el mejor legado para nuestros descendientes.
Con la hora prima, llega el momento más preciado del día. Los infantes, antes de acostarse, me colman de ternura y besan el camafeo que llevo siempre al cuello con el retrato de su padre.
Espero vuestro pronto regreso. Con eso sueño.
Suplico a Santa María la protección de mi señor Fernando y de su ejército.
Isabel de Castilla, reina de España».

Ha pasado medio milenio para los demás y para mí hace tan solo un rato. La historia se repite.

Carmen Fernández Pérez de Arrilucea
Auxiliar de Enfermería jubilada
VITORIA-GASTEIZ
(XI Antología)

miércoles, 10 de enero de 2018

ANTOLOGÍA 2017: AEMILIANENSIS 60




AEMILIANENSIS 60

El monje está en su celda. Es una habitación encalada y sencilla. Desde su ventanuco observa a diario los muros románicos y mozárabes donde crece el musgo en los intersticios de paredes muertas.

El monje pule la oración y acaricia el verbo.

Él escribe, glosa, cultiva el huerto, disfruta de la selecta biblioteca. El mundo que está al otro lado de los muros es un lugar brutal, pradera de la injusticia y la desigualdad. Pero el amanuense intuye que a la vez es un lugar donde los sucesos mágicos son posibles. Luz y tinieblas a partes iguales.

Pule la oración, acaricia el verbo.

Se enciende ya la noche silente para el monje que mira al cielo en la alta Rioja. Él no es consciente de la repercusión que su simplicidad de vida acarreará dentro de mil años. Desconoce por completo que su universo será cuna del castellano.
Porque su espacio es pequeño, dimensiona las cosas en la medida de sí mismo. Sin embargo, este escriba ha aprendido que el romance de sus glosas es un cantar a la soledad y el silencio. Percibe que su proceso de creación es lento y que lo que de verdad importa, lo principal, son las personas, la lealtad, los afectos.

Pule la oración, acaricia el verbo.

En esta noche fría de monacal ternura el monje pule, cincela, teje, remienda. Porque la noche es compañera fiel, cómplice de su plegaria, confidente para el perdón, bálsamo para el alma, amiga en la búsqueda interior.  El monje no desea ser conocido. Acota sus oraciones como si fuera un joven estudiante enfrentándose a una traducción de latín, en una mixtura de palabras, en un crisol de culturas.

Pule la oración, acaricia el verbo.

El monje sabe que para tocar fondo hay que sufrir mucho más de lo que imaginamos. No permanece ajeno al dolor, reza por todos y su sustento es frugal.
Pule la oración, acaricia el verbo.

Luis Miguel Carreras Jiménez
Licenciado en Periodismo y Derecho
ARRECIFE DE LANZAROTE (Las Palmas)
(XI Antología)

lunes, 8 de enero de 2018

ANTOLOGÍA 2017: PERO ESTOY AQUÍ, AHORA




PERO ESTOY AQUÍ, AHORA

Podría trasladarme muchos siglos atrás. Vivir junto a los pueblos primitivos que habitaron la península, iberos, celtas y tartesios, mezcla de personas de distintas procedencias y culturas.
Podría llegar procedente de Sidón, en un navío fenicio e instalarme en Gadir.
Pero estoy aquí, ahora. Esta es mi historia.
Podría navegar por el Mediterráneo junto a los griegos y fundar la ciudad de Emporion en la costa catalana, o decidir junto a los cartagineses conquistar la península.
Podría ser espectador de la lenta conquista del Imperio romano a manos del comandante Escipión y asistir a la unificación de la península ibérica.
Respirar el aire que respiraron príncipes y princesas.
Cabalgar junto al Cid, o quizá, observar las estrellas escuchando cuentos, mil y una noches en el mirador de la Alhambra.
Pero estoy aquí, ahora. Esta es mi historia.
Podría formar parte del Aula Regia o combatir junto a don Pelayo en la batalla de Covadonga. Pasear por la bella ciudad de Toledo, convertida en residencia de cristianos, musulmanes y judíos.
Navegar junto a Colón y descubrir maravillada la grandeza de los pueblos hermanos. Ir más allá.
Pero estoy aquí, ahora. Construyendo día a día mi España. La España del siglo XXI, con sus virtudes, defectos, sencilla y moderna.
Cada mañana araño la rutina más la luz del nuevo día, el esfuerzo de tantos nombres anónimos que hacen grande, diferente y emocionante a España, me recuerdan que está viva. Sabes, quizá no respire el aire que respiraron príncipes y princesas, y el edificio que hay tras las ventanas no me permita observar las estrellas, pero soy yo la que comparto un café temprano a tu lado, lucho contra un ejército de metal que se alimenta de combustible, leo cuentos, mil y una noches, a los pies de su cama y soy feliz.

Eva M.ª Riber Herráez
Maestra madrileña
Primer Premio Internacional de Cuento Corto AMEI-WACE, Ciudad de Morelia (México, 2010)
Tercer Premio Orola 2013
(XI Antología)

jueves, 4 de enero de 2018

¿TE ATREVES A ESCRIBIR PARA EL PREMIO OROLA?

Una vez abierto el plazo para la presentación de vivencias del XII Premio Orola, tal vez necesitas ideas para inspirarte.

Acuérdate, que de los tres textos al menos uno debe hacer referencia al tema propuesto por la editorial: «Facer Españas: tarea común».

Si tu creatividad está perezosa, podrías inspirarte en:

1.º La lengua española: sus orígenes, formación, su importancia como vehículo cultural, su riqueza léxica, gramatical, histórica…
2.º La literatura española: autores, obras…
3.º La historia y el arte: momentos decisivos, pintores, escultores…
4.º La filosofía: pensadores y su legado…
5.º España en el presente, pasado o futuro.
6.º Emigración e inmigración: españoles que se van y gente de otras nacionalidades que llega.
7.º Hermandad con Hispanoamérica a través de la lengua, la literatura, la historia…
8.º ¿España es tarea común de todos? Si así lo fuera, ¿qué podemos hacer?

Confiamos en tu imaginación. Tienes hasta el 20 de marzo para sorprendernos con estos u otros contenidos.



martes, 2 de enero de 2018

ABIERTO EL PLAZO DE PRESENTACIÓN DE VIVENCIAS 2018

¿Sabías que ya puedes enviar tus vivencias?

Desde ayer día 1 y hasta el 20 de marzo tienes más de once semanas para mandarnos tus textos y participar en el XII Premio Orola 2018.

5000, 2000 o 1000 euros pueden ser tuyos si quedas entre los tres primeros.


Siempre hay algo que contar. Anímate y concursa. Esperamos tus trabajos.